22.10.12

Reencuentro


Hola, viejo amigo, cuánto tiempo sin vernos las caras. Cuánto tiempo sin cruzarnos en esta calle tan cambiada en la que en cambio parece que no ha cambiado nada. ¿Qué es de tu vida? ¿Todo bien? Como a todo Dios, es fácil de adivinar: casa, coche, curro, letras y más letras, horas y horas dedicadas a pensar cómo llegar. Buah, chaval, no me lo recuerdes. Mejor no darle más vueltas. No ha pasado al fin y al cabo tanto tiempo desde que quedaron atrás las noches en el parque, los litros, la hoguera, y al final la pendiente está tan inclinada que nada escapa, todo resbala en la dirección adecuada. Trayectoria infinita,  fuego en cada vida. Reglas del juego que incluyen ya el resultado de la partida. O rompo el tablero o cambio la norma o pierdo toda la vida mano tras mano pacientemente, diciéndome a mí misma que es cuestión de mala suerte. La banca gana y nunca nos toca, hermano. Mira que me acuerdo de vosotros, mis hermanos, de litros y pipas en los bancos, de las horas perdidas, de lo que nos reíamos del mundo y de lo que nos aburríamos. Sin embargo, no consigo recordar en qué momento pagamos el peaje y enfilamos la autopista hacia la tumba, principio y fin del viaje. De tanto darle vueltas y al final encuentras la salida que buscas. Deja de darle vueltas ya verás, la hoguera va a encenderse una vez más. No recuerdo cuándo el futuro, aquel desconocido, se atrevió a preguntar qué hacer más allá del próximo fin de semana. No recuerdo el día en que nos dio por contestar algo más que una carcajada o un corte de mangas. Y nos pusimos en fila de a uno y empezamos a pasar por caja a pagar tributo. Qué importa. Entonces parecía que no iba a haber salida y cada cual a salvar su culo. Puf, lo dicho, si no es para darle la vuelta, mejor no le des más vueltas. Lo siento, tronco, pero hoy me pillas con la lengua suelta. Será la primavera, o el cambio de estación, yo qué sé. Será la alergia que me da la vida hecha de excusas. Y no puedo dejar de pensar en los cuentos que nos contaron para que empezáramos a hacer cuentas, en alguno que buscando se nos quedó en la cuneta, en lo mucho que cambiamos por un plato de lentejas, en aquello que los años tenían entre las cejas... en las letras que cantábamos a coro en la parte de atrás de algún bus, bebiendo a morro en San Juan y su noche y su hoguera. Y cuanto más lo pienso, más ganas me dan de encenderla. ¿Te acuerdas? Cada semana en la radio del barrio, a pasar nuestra particular factura. Decíamos: la vida es dura y nosotros más. Y a ver quién puede. Y la verdad es que duele pensar que al final se hace virtud de la necesidad. Qué hostias, tío, tanto darle vueltas ¿para qué, si no vamos a darle la vuelta? Creo que hoy es un buen día para sentarme en el banco una tarde más, encender la hoguera de San Juan, beber a morro, cantar a coro, pasar factura. La vida es dura y nosotros más. Habrá que ver si entre las cejas aún nos queda libertad, si aún nos quedan carcajadas y buenos cortes de manga. Hay tanto por hacer que ya tardo en empezar. Bueno, ¿qué? Ya nos veremos, ¿no? Ya que lo dices, he oído que hay gente en el barrio que aún se mueve. Vamos a echar un vistazo. Vale, esta noche a las 9. En el hombro un manotazo, en la cabeza algo hierve. Y ¿quién sabe? Igual mañana vuelve a haber color en los muros del barrio, igual la hoguera de San Juan se enciende. A lo mejor se enciende. Tanto darle vueltas y al final encuentras la salida que buscas. Deja de darle vueltas ya verás, la hoguera va a encenderse una vez más.

Desechos – Cuando es mañana

(lletra: mariposatraicionera.blogdrive.com)

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